Día 7 de mi diario de la STDM 2026. Recta final. Fin y principio. La Titan se acaba, pero no se va
- Félix Jordán de Urríes Mur

- hace 2 días
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Actualizado: hace 36 minutos

Erfoud, 1 de mayo de 2026. Último día de madrugón. Último día de carrera. Último día de nuestra experiencia VIP con invitados e instituciones.
Y, aunque lo sabes desde que abres los ojos, cuesta asumirlo, la Titan se acaba (o por fín se acaba...).
Nos despertamos en el Riad Xaluca, un pequeño hotel boutique con encanto, perdido en medio de la nada y a los pies de las dunas de Merzouga. El entorno es casi irreal, lunático, como si estuviéramos alojados en otro planeta. El silencio de primera hora, la luz suave del amanecer y la presencia imponente de las dunas crean una atmósfera difícil de describir. Todo invita a parar y a otras cosas, pero hoy no toca.
Desayunamos rápido. No hace falta decir mucho. Hay una especie de acuerdo tácito entre todos, sabemos que es el último día y eso el cuerpo lo sabe. Cada gesto, cada conversación, cada mirada tiene un punto de despedida.
Nos dirigimos a la línea de salida para vivir el arranque de la última etapa. Bajo el arco, junto a los líderes de la prueba, se respira una mezcla muy particular de emociones, concentración, alivio, orgullo y cansancio acumulado. Ya no hay nervios, hay ganas de acabar. Después, nos desplazamos directamente a meta. Hoy queremos vivir el final desde allí.

En la llegada hemos preparado un hospitality especial para nuestros invitados y autoridades. Un espacio cuidado, pensado para que puedan seguir de cerca el desenlace de la prueba y entender, desde el primer metro, lo que significa cruzar esta línea después de seis días de esfuerzo extremo. Ver llegar a los corredores, observar sus caras, sus abrazos, sus silencios y sus lágrimas es la mejor explicación posible de lo que es la Titan. Aquí no hace falta añadir nada más.
La victoria final masculina es para Luis Ángel Maté. Un buen amigo y, sobre todo, una gran persona. Se ha impuesto con claridad desde el primer día, demostrando regularidad, cabeza y experiencia. Pero como él mismo reconoce, aquí nada es fácil. Nada se regala. Cada kilómetro hay que sudarlo, negociarlo con el cuerpo y con la mente. En categoría femenina, Tessa Kortekaas ha sido sencillamente intratable, ganadora indiscutible de esta edición 2026, imponiendo su ley en el desierto con una autoridad admirable. Mención especial para ya un Titán, Cesar Colón, "el primo no primo", novio de mi prima Rosita, que ya ahora si, podemos incluirlo en la familia.
La jornada culmina con la ceremonia de entrega de premios y la cena de gala. Un momento especial, casi íntimo, en el que organización, corredores, staff, patrocinadores y acompañantes nos mezclamos sin etiquetas. Compartimos historias, anécdotas, risas y reflexiones. Cada participante tiene algo que contar. Cada experiencia es distinta. Y todas merecen ser escuchadas.

Han sido siete días intensos. Muy intensos. Días de dormir poco, de jornadas largas, de decisiones constantes, de calor, de sol y de cansancio acumulado. Pero también han sido siete días de aprendizaje continuo, de crecimiento profesional, de descubrimiento personal. Días de conocer a grandes personas y compañeros de trabajo, y de descubrir Marruecos desde una perspectiva que no conocía, a través del deporte, de su terreno, de sus montañas, de sus pueblos, de su gente y, por supuesto, de su desierto.
En lo profesional, siento con claridad que esta experiencia ha supuesto un punto de inflexión positivo. Esa sensación que tenía últimamente de que algunas cosas empezaban a quedarme pequeñas se ha transformado en impulso. En ganas de seguir evolucionando, de valorar mejor dónde estoy, qué hago y hacia dónde puedo ir. La Titan me ha devuelto algo muy valioso, perspectiva. Y con ella, la certeza de que se abren oportunidades muy interesantes para seguir creciendo, aportando y avanzando como profesional.

En lo personal, esta Titan se va directa a la mochila, al corazón también y queda en este diario en el que cada día he intentado registrar mi historia y mi experiencia en primera persona de todo esto lo mejor que he podido y he sabido. Me llevo mucho más que recuerdos. Me llevo aprendizajes profundos, descubrirme a mí mismo en un contexto exigente, aprender a gestionar emociones, a pensar y reflexionar con más pausa, a relativizar sentimientos, a entender mejor el concepto de espacio y tiempo sin vértigo por lo que vendrá. A aceptar que no todo necesita una respuesta inmediata, sino que las cosas llegan, o no, si quieren que lleguen, a veces basta con estar, observar, sentir y esperar.
Me llevo una gran lección profesional, sí, pero, sobre todo, una lección de vida.
La Škoda Titan Desert Marruecos 2026 está a punto de finalizar. El campamento se desmonta poco a poco, las dunas recuperan su silencio y el desierto vuelve a adueñarse del paisaje. Pero apenas se cierra una puerta, ya se escucha otra llamando. Porque la Titan termina… pero nunca se va del todo. Se queda en las personas. En las historias. En lo que ha cambiado dentro de cada uno.
Gracias Titan, por tanto. Gracias, Marruecos, por todo.



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